jueves, 15 de septiembre de 2011

Diablas y princesas.

Cuando buscas constantemente a tu princesa, te ves en innumerables caminos con encrucijadas muy tumultuosas, donde la verdad como la mentira juegan a caprichos de ángeles y demonios. Nunca nadie se ha encontrado tanto, con las dos caras de la moneda como yo, lo peor que no existe manera de darse cuenta antes de caer en verdaderos problemas por elegir mal a la princesa que andas buscando. Mi búsqueda siempre será implacable, me encanta desarrollar el veneno dentro de mis venas, saber que esa droga reacciona como un verdadero químico que controla a mi yo interno, no está mal el caer envenenado ante los pies de una princesa de verdad. El problema lo tienes cuando el veneno que te tiene tan descontrolado es producto de una diabla, esa chica que parece princesa pero en su interior solo hay oscuridad, donde su ambición, cinismo, maldad y todo lo malo que nos podamos imaginar, se esconde en un cuerpo hermoso de una doncella que vemos generalmente en las mejores películas y nos hace soñar que encontramos a la princesa adecuada. Tu camino no es algo al azar, vienes con el fin de enseñarle a tu alma por medio de tu yo interno a cómo sobrevivir ante las tentaciones de la belleza, la cual logra que nos transformemos en seres irracionales, que con el movimiento de una bella silueta podemos quedar totalmente hipnotizados por una de estas especímenes muy singulares. Las Diablas, como me gusta llamarlas, son parte de nuestras vidas, son comunes para cualquier hombre que sabe lo que es caer en los brazos de una belleza que descontrola nuestros sentimientos más puros, son miles los brutos que hoy los veo manejados como corderos por ellas. Esas mujeres decididas a manipular a su antojo, las que saben cómo aprovechar su capacidad de emitir veneno en nuestras venas, la que nos hace barrer suelos de humillación, convirtiéndonos en cucarachas de barro, que ya nuestra mente no controlamos en lo absoluto. No es novedad para mí el saber ¿Qué es una Diabla? Son seres fascinantes, que caminan por la vida con un alma oscura, su mente apodera los sentimientos del consumismo y verdad, se convierten en verdaderas guerreras de la ambición. Pero no nos equivoquemos, no cualquiera cae en esta categoría, esta la princesa ahí también, esa que queremos como nuestra compañera, la que realmente sabemos que aumenta el poder de nuestra alma convirtiéndonos en mejores seres de lo que éramos, el problema está que la belleza es algo superfluo, tanto en el cielo como en el infierno hay belleza, son como las flores que unas pueden oler muy bien y ser preciosas, pero sumamente tóxicas para tu sangre. Así como otras de tal hermosura y nobleza que al caer en una cama de ellas tienen la habilidad de sanar tu alma. Para mí nunca nada será igual a lo que era antes de darme cuenta cuán importante era poder distinguir bien entre unas Princesa y una Diabla, de cascara son iguales pero su interior es sumamente distinto. La nobleza es algo que debemos manejar a la perfección en nuestro corazón, no lo digo como algo mundano, es más bien porque no podemos ir por la vida sin saber que significa esta palabra, eso nos puede provocar verdaderos dolores de cabeza, donde si no sabes aplicar su importancia te puedes transformar en un esclavo de una diabla o lo que es peor aún, en un diablo tu mismo. Nobleza: Generosidad, honradez y total ausencia de maldad en una persona, en su comportamiento, su actitud o sus acciones. Fiel y humilde. Característica de las cosas que tienen gran calidad, categoría o valor. Con esto entendí como debo reaccionar ante la verdad oculta en nuestros corazones, esa que poco entendemos pero sabemos que está ahí, cuando
actuamos contra esa voluntad que controla nuestra esencia de seres nobles, transformándonos en seres oscuros que velamos por el egoísmo y no hacemos cuentas de nuestros errores, convirtiendo estos actos en males a otros, por eso la importancia de saber muy bien como jugar con los sentimientos de humanos que tenemos y velar porque la nobleza de nuestros corazones nunca sea vencida por el lado oscuro que nos gobierna. Recordemos que de diablo y ángel tenemos todos un poco, esta sólo en ti saber a cual aceptas más en tu conciencia. Pero bien, para mí el camino sigue siendo atractivo, son ellas las que más complacen mi verdad, nuca me dejan de impresionar. Caigo una y otra vez en redes de diablas hermosas que al final quieran o no, me enseñan los caminos de la vida para transformar mi alma en una contribución más al universo completo. No olvides que por más que caigas en el veneno del amor, tus posibilidades siempre son buenas, aunque caigas en las manos de la peor de las diablas, no es más que un buen entrenamiento a tu alma, para mantenerla pura, fuerte y sabia. Las princesas existen en tu mundo como en el mío, está en ti desarrollar su lado noble, el que quieres ver. Debes saber sacar lo mejor de ti para transformar lo mejor de ella. Una diabla la puedes convertir en Princesa, como una princesa en diabla. Por eso aprende a entregar tu corazón desde tu Yo más interno, actúa con nobleza, al final si ella no se transforma en la princesa que busca, puede ser porque la estas preparando para otro, como así ella a ti para la princesa que de verdad te corresponde. El juego de diablas y princesas es uno de los más atractivos que tiene la humanidad, pero lo debemos saber jugar a la perfección, transformando a todo aquel que podamos en un equipo de dos almas nobles.