lunes, 25 de julio de 2011

Mi Diablito Borrachito

Amigos les cuento una cosa que sale de lo común, todos sabemos que somos buenas personas, pero en general cuando tomamos unas copitas por ahí nos aparece ese diablo borrachín que nos transforma en esos seres extraños, que es nuestro yo interior atrapado con las realidades de la vida.

No se pueden imaginar con cuantas personas muy importantes eh estado participando de reuniones de negocio, todos muy serios como seres simples que son, pero cuando uno sale con ellos en tono de farra por ahí, es increíble como las copas los transforman en Diablitos Borrachitos en cosa de segundos, es impresionante como un par de tetas hace que un Diablito borrachito cambie su forma de actuar.

Bueno la verdad que yo tampoco soy la excepción a la regla, mi diablito borrachito es terrible, ve una escoba con falda y se tira cual Don Juan al ataque. Lo increíble que me transformo en un ser muy seductor, que ni yo mismo conozco a la hora de estar más sano. Son miles las veces que eh tenido amoríos nocturnos gracias ese monstro interior que no tiene tapujos al hablar y se acerca a cualquier musa que vea como si fuera el dueño del castillo. En cosa de segundos se le ocurre una variada cantidad de palabras dignas de Pablo Neruda. Pero bien no es más que un demonio que tenemos atrapados en nuestro interior y que las copas de más hacen que salga de su jaula para atrapar cuanta presa sea capaz.
La verdad que los amoríos no pasan solo de eso, eres capaz de tener sexo en cualquier lugar, tu pasión atrapada en la seriedad de la vida sale en forma desbocada al ataque, hace de sus juegos de seducción una tormenta de pasión, capaz de satisfacer un harem completo, pero es tanta la locura desatada que tu mente se sale de sí y haces del sexo algo extremo, haciendo que tu presa acechada caiga en estos juegos de seducción cuan mosca en la telaraña de este Diablito Borrachito, que por lo general logra lo que busca y no solo eso, es mas encima muy bueno al hacerlo. Su osadía por lo general se ve beneficiada siempre con noches de pasión o por lo menos con esa capacidad innata de seducir. Es por esa misma razón que estoy seguro que el alcohol es un mal necesario que por lo general es aceptado en la mayoría de las culturas del mundo.

Sin ir más lejos revisando los calendarios de cumpleaños de mis amigos veo como notoriamente en Septiembre hay más cumpleaños que nunca, no les parece como obvio, justo el mes nueve, ósea lo más probable que la gestación de todos ellos es para las fiestas de fin de año. Les cabe alguna duda que para la fiesta de año nuevo es cuando en el planeta los seres humanos estamos teniendo más sexo.

Bueno, por medio de este escrito quiero decirles a todos, que ese Diablito Borrachito está siempre presente en todos nosotros, es una realidad que debemos aprender a utilizar para nuestro bien, no se cuan controlable es pero sin duda es un bicho que tanto hombres como mujeres tenemos oculto en nuestro interior, es un ser extraño que nos hace ver que no siempre somos una sola persona, tenemos ventajas como desventajas y siempre hay algo más de nosotros mismos que debemos tener escondido. A veces ese ser de quien tanto hablo nos hace ver la realidad de cuan frágiles somos ante la tentación exquisita que tiene el sexo y la pasión en nuestra alma. Haciendo que nuestra mente sea controlada por un espíritu que tenemos atrapado en nuestro interior, logrando tal vez actos que queremos hacer siempre como animales sexuales que somos. Pero esta mentalidad ligada a la tierra, a las normas de comportamiento que tenemos establecidas hace de nosotros seres más atrapados en nosotros mismos que realmente libres a nuestros instintos.


Bueno aprovecha tu Diablito Borrachito y que aprenda a seleccionar bien siempre a sus presas, no soy quién para decir que está bien y que está mal, pero a veces ese diablito interior hace de las suyas por algo, por lo general en el fondo de nuestra alma siempre sabemos que dentro de todo ese Diablito algo de razón tiene, solamente que no sabemos que tanto lo podemos aceptar como parte de nosotros o no.