viernes, 1 de julio de 2011

Mosquita Muerta


La mosquita muerta
Comenzaba la noche en un bar, estaba una sola niña tomando un pisco sour, un tanto pensativa, un poco despistada, pero dentro de todo linda señorita con un perfil bastante tranquilo.
Me llamo la atención que estuviera sola en el bar justo la zona de contacto, generalmente las personas que se acercan a la barra son porque quieren acción esa noche. Bueno me acerque cuan pantera a su lado, solicito un plato exquisito, Pulpo a la Gallega.
Mi buena piscola porque esa noche estaba on fire, un par de camarones y la noche comenzó de verdad como nunca, punto uno sor Teresita que estaba en la barra, si no era Satanás mismo mínimo era una de sus hijas, lujuria o Perversión. Porque eran las características precisas para ella.
Dos, tres copas más y rock & roll, la noche seguía funcionando, fuimos a mi despacho y en cosa de segundo la tranquila señorita estaba más desbocada que pantera en celo. Amigos se han sentido utilizados, como una pieza de carne, que quiere ser servida. Bueno, esa noche todo fue más que eso, la primera sesión fue el elixir de los Dioses del Olimpo, suaves cuerpos contornados hacían pedazos su sudor peleando almas distantes por segundos de pasión desenfrenada.
La noche fue un pasar de copas y locura emborrachada de pasión, segundos tras segundo nuestros cuerpos se torcieron al ritmo de la música flamenca, danzas nocturnas llenaron de lujuria los salones, entrabamos y salíamos del despacho cuan bestias salvajes, controladas por demonios perversos que promovían horas lujuriosas.
La noche termino en mi departamento con más versiones de escándalos de mortales controlados por sus propias perversiones.
Lo más impresionante de semejante locura no era el hecho de hacerlas, más que nada se debía
Lo más impresionante de semejante locura no era el hecho de hacerlas, más que nada se
que jamás habría esperado tener una aventura nocturna tan fuera de sí con una niña con esas características, pero no termina así. Al día siguiente la niña de rosadas características venía entrando con su marido. Con ciertos toques de distinguida dama de sociedad, bellas joyas y su cuerpo encajado deslumbraba gracias a los más notados diseñadores, distinguiéndose en su caminar felino el digno espíritu de sensualidad oculta que tiene semejante dama.
Que fuera una sola noche no era lo importante, el hecho que se viera tan dulce y suave, esas que nunca le hacen daño a nadie y siempre hablan muy suave, casi que dan susurros, bueno esa es un prototipo de la conocida Mosquita muerta, mujeres que pasan la vida como si ellas nunca hicieran nada, pero que en realidad es una careta para ocultar los demonios de gloriosa depravación que la controlan.