miércoles, 24 de agosto de 2011

La rabiosa y el diablito

Esta es lo máximo, una de esas relaciones pasionales que poco control tienes sobre ellas, cuando tienes a esa rabiosa, lo que es peor tu eres su némesis, su lado oscuro, lo que más la atrae, por lo mismo la descompones y transformas en una Rabiosa.
En una noche de verano, el local estaba lleno a morir, las copas caían como lluvia, ya estaba a la altura de los pajaritos, era un verdadero guerrero desbocado. Cuando a lo lejos veo a una gloriosa morena con la boca más sensual que había visto, mi mirada por primera vez se concentra principalmente en una boca. Era algo insólito, la muy coqueta me sonríe y me hace un salud de lejos, como si notara mi cara de pasmado por culpa de esa boca.
Claro, que le han dicho al diablito borrachito, en cosa de segundo una copas más y la entrada era gloriosa, inmediatamente con la convicción de que la presa era la adecuada, caemos ambos rendidos ante la locura de la noche, copas van copas vienen, al parecer éramos almas gemelas, todo empezaba a fusionarse de la manera más escandalosa, con mucha risa, sentido físico y químico funcionando con elixir de pasión que nos hace ver realidades maravillosas dignas de Hollywood.
Para el final de la noche, ya no resistía esa boca, me acerco tomando su cara, le pido que se detenga un segundo, me mira con sus ojos almendra, suave mirada de guerrera amazona, la tomo del cuello y suavemente le acerco la cabeza para retirar con la otra mano una poco de su cabello trigueño. Los Dioses expandían todo su poder, la boca ya era conquistada, suaves movimientos hicieron su conquista con rayos y truenos cósmicos, los cuales descontrolaron el clima haciendo de la noche una concentración de energía.
Empezaba el primer capítulo con mi rabiosa preferida, la noche seguía su camino cuando le digo a la bella bocaza que a mi departamento para tomar más elixir de los dioses. No hubo negativa, fue excelente la idea por lo cual partimos arduos a la voluntad de la noche.
Abro uno de mis mejores vinos para seguir con nuestra entretenida locura, un poco de música, bailando empieza la batalla de la sensualidad, hermosos movimientos reflejan los momentos de gloria, donde quedamos con nuestros cuerpos sometidos a la pasión de los momentos más evolucionados de la relación. Sin misericordia entramos en batalla, una boca que estaba en plan de dejarla desgastada de tanto pensar en ella, como reflejo abuso de esos labios de gordura suprema, saboreo todos los sentidos en mi mente, como de su boca lo mejor del buen sabor a vino que bebíamos. La noche era realmente soñada el gusto a piel desgastaba mi alma, sabor dulce, con movimientos de locura, jinete desbocado corría a la gloría, gritos de pasión cerraban la noche.
Al día siguiente exponía ante mí un cuerpo delicioso, una de las bocas más sabrosas que nunca había conocido. Al despertar golpea mi cabeza con sus nudillos, la miro con pena por el golpe, ella se acerca y me suaviza con un delicioso beso, la dureza de sus nudillos, quedan en el olvido.
La batalla final se iniciaba temprano en la mañana. Pasión y gloria eran algo ya común a estas alturas. Me encantaba el juego que comenzaba. Mi diablito borrachito había dejado estragos, la dulce bocona era ya parte de mi mente desquiciada, gozaba de control absoluto sobre la nueva presa que era sometida con fina dulzura a las caricias del Templario poderoso que nacía desde adentro de mi alma.
Los tiempos no cambian y el mantener el control producía en ella una realidad Rabiosa, su incapacidad al controlarme la hacían caer en mis redes de villano que nacen de los juegos de pasión que configuraban mi alma de templario.
Cientos de batallas retorcieron nuestros cuerpos, caíamos como soldados llenos de gloria en camas de miel, con suave seda terminábamos acariciados por nuestra locura, una y otra vez la satisfacción hacía de mi alama de Templario un guerrero experto.
Mi linda rabiosa, pasaba a ser un juguete de lujo con sabores exquisitos que enloquecían a mi diablito interno, hacían de mí un villano, al jugar con el alma de la bella bocona que enloquecía mi mente, provocando los juegos de seducción más tenebrosos, dignos de una mente desquiciada como la mía.
Como sacaba su rabia por la falta de control, que tema más desesperante para una bella amazona ante un templario rufián como yo, una y otra vez hacía esperar a la bella bocona, como se enojaba, sacaba en ella toda ira que controlaba su corazón. Una vez estaba en lo más alto de su enojo, aparecía ese templario que quería ella, el hombre dulce que sabía soltar sus instintos más bajos al jugar con la suavidad de su piel bajo el control de mi alma. Dando juegos de placer digno sabor para fiesta de dioses a lo cual ella era adicta.
Una y otra vez lograba que ella explotara en rabia, su falta de control excitaba mis instintos, haciendo de mí un hombre controlado por ese pequeño diablito que hace de las suyas al saber jugar los juegos de seducción, para enfrentar luego explosiones de placer dignas los Dioses del Olimpo. Sin dejar de jugar nunca este templario abusó de su poder hasta que se aburrió. Dejando en claro que no hay nada más dulce que sacar toda la pasión de una amazona tocando sus instintos de rabia, para lograr controlar esa euforia, de manera positiva para crear las explosión más poderosa de los momentos de gloria que logra la piel al mezclarse en momentos de pasión.
Vaya guerra de pasión, batalla de ira, manejada por un diablito que controla la tempestad de lujuria, provocada por la locura de un templario villano que a veces es controlado por ese diablito que cada día se hace más famoso en estos encuentros cósmicos de guerreros, sensuales que somos los seres humanos.
Un gran beso a esa bella boca y quiero que sepas que siempre estarás en los más profundos sentimientos que tiene mi corazón bajo llave, nunca serás olvidada por este templario, que conquisto un corazón tan puro como el tuyo invadiendo tu pasión y transformándote en la bella Rabiosa.