miércoles, 26 de octubre de 2011

Hay que ser Lobo no Príncipe


Cuantas veces no te has transformado en un príncipe para conquistar a esa chica que te gusta. Por lo menos lo que es yo lo eh hecho millones de veces, lo cual es la peor técnica de todas. Nunca más seré príncipe, es una pérdida de tiempo y no resulta. Es más fácil ser lobo y mucho más eficiente, ese sentido rebelde que demuestra el lobo las impresiona más que el príncipe azul que al final pasa a ser incluso un tanto amanerado. Como decía una amiga en uno de sus escritos, el lobo te ve mejor, te oye mejor y te come mejor. Vaya realidad, no se han fijado que cuando nos ponemos bonachones, las tratamos como princesa, perdiendo esa actitud de duro, rebelde y caliente que tiene el lobo. Es ahí cuando perdemos el interés de ella, empieza primero el tema del sexo, este baja a niveles del terror, claro ya no andas con la lengua afuera silbándole por cada movimiento que ella te hace, pasa incluso desapercibida porque te transformaste en un príncipe caballeroso que no pasa esa barrera de lo erótico, de imponerse ante la hembra y dominarla como buen macho alfa, estás perdido, ya tu sex appeal esta cada vez más femenino por ende de menor interés para ella, comienza lo que me gusta denominar como el cambio de mando, ya dejaste de ser el que toma las decisiones y te convertiste en un esclavo de tu relación de la peor manera, como el servicial, la fémina que estaba en tu interior ha salido para convertirse en una verdadera dama, tu macho alfa se metió en la cueva para esconder su vergüenza y te atañes a las ordenes de la doña, es ahí cuando ella se da cuenta que te tiene y dejas de impresionarla, ya no le provocas que sus hormonas se revolucionen y pasaste a ser una etiqueta, nada más. El Novio, EL marido. Todo pero menos el amante, el que la hace gozar, eso ya no, tu pasión es aburrida, eso porque preguntas por todo, ya no la tomas de las mechas para decirle como le diría un lobo; ahora te voy a comer toda. Si bien a la mujer le metieron en la cabeza que se debía cazar con un príncipe azul para que la cuide el resto de sus días, ese hombre sensible, preocupado, dulce, caballeroso, ordenado que hace todo a la perfección para darle seguridad en la vida. Ese no es más que un papas natas, no va a ser más que un manduquiado que tendrá muy poco sexo en su vida y malo más encima. Peor se va a divorciar varias veces de pésimos matrimonios, donde solamente pasó malos ratos, por querer ser príncipe y olvidar su calidad de lobo. Para que contarles todas las realidades que me han tocado vivir, a veces ciento que la pasión se gasto de tanto sobarle el lomo, hoy soy un lobo solitario que nunca más quiere ser príncipe. Les digo la verdad, me gusta hacer el amor, eso siempre lo digo, el sexo para mi es solo un parche. Pero me gusta hacer el amor de lobo, tomarla de las mechas, poner mi boca en su cuello y dominarla desde el principio. No pregunto someto al placer, rebelde de corazón que no acepta ordenes de nadie, se forja su destino a punta de su propia fuerza, pero mira y escucha de manera sagaz para saber perfectamente cuáles son sus deberes con la pasión.
Para que perder el tiempo, el lobo es mejor amante, sabe lo que quiere, como lo quiere y cuando lo quiere. Nunca es maltratado porque a la vez sabe hacer su camino en solitario por lo cual nada lo asusta, ella es su compañera pero tiene que andar tras su huella, el sigue cazando y nunca deja de ser macho alfa. Que come cuando él quiere. La pasión del lobo es la que te va ayudar a tenerla por siempre, ella no quiere que seas su esclavo o sirviente príncipe, esos son cuentos antiguos y malos. Quiere a ese que la domina, que la toma con fuerza y la hace tocar estrellas, no le teme, el que suelta la pasión sin vergüenza, el bruto que la agota para que no necesite más que de su lobo. Recuerda que se la pueden con muchos príncipes pero apenas con un lobo, porque somos más activos y se mantienen satisfechas porque el lobos siempre se la quiere comer, el que no olvida nunca que es un animal pasional y sabe tomarla de la mano para hacer que la pasión explote sin control. Amigo, ser príncipe es un fracaso en toda relación, son aburridos, predecibles, fácil de dominar y demasiado femenino para ellas. Si estas en esa y piensas que lo que te digo son sólo estupideces, pues te invito a que te conviertas en lobo una vez, verás como la cara de ella cambia inmediatamente, domínala, con tu boca en el cuello sométele, no la dejes opinar más que de lo poderoso que es el lobo ante el príncipe. Escucha como el lobo, lo que te diga pone atención, pero no dejes de mirarla como lobo, ese que asusta, que a ella le quede claro que te la quieres comer y te la vas a comer. Que huela tu pasión y que se de cuenta de que está ahí lista para explotar y dominar a esa chica que merece tu atención, revienta en gloria y dejadla agotada con tu lengua de can enfermo de lujuria, conviértela en espasmos de placer, para que quede sometida a tu lobo enfermo y rebelde que ella no controla, pero desea para que le extraiga sus flujos de pasión ante los derecho adquiridos de Él Lobo Feroz.